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Había tenido la intención de, escribir algo al respecto pero entre el día a día, se me había pasado por alto.
El hecho es que con vivir cotidiano, vemos decenas de personas que piden unas monedas en los semáforos, buses y demás lugares públicos, y se nos hace tan común ver a estas personas fingienfo ser minusválidos, ciegos o rehabilitados de las maras que suben con discurso ya quemado que todos utilizan y algunos sinceramente queriendo ganarse el pan de cada día, y entre estas personas aparece el realmente neacesitado, pero aparece después de tantos discursos sin sentido e hipócritamente preparados que cuando escuchamos el discurso verdaddero se nos ha generado una gran costra en la bondad que nos impide ver la verdadera necesidad, y dejamos pasar al realmente necesitado que se vuelve uno del montón que hace mucho menos ruido que los demás, y nos percatamos ya demasiado tarde de la realidad de estas personas,
Ahora bien ¿Cómo diferenciar?, Claro la crtica es sencilla, pero como saber, cómo discernir de la verdad o de la mentira o simplemente me hago el loco, la verdad yo únicamente le doy a los ancianos puesto que es algo que realmente no puedes decir, está mintiendo no tiene 70 años, no allí si no hay quite es un ansiano y punto entonces allí me siento obligado, obviamente uno quisiera darle una mínima a cada uno, pero me gastaría el presupuesto familiar tratando de hacerlo y mucho más, y bueno es allí cuando noto que se ha atrofiado la bondad siendo víctima de comerciantes de la caridad que le quitan la oportunidad a las personas necesitadas.
Y queda la duda ¿Cómo saber quién es el necesitado?.
La verdad para mí pasa a ser criterio personal.
Nos vemos
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